LAS ONCE DÉCIMAS ORIGINALES Y COMPLETAS DE “EL CANTO DE LUIS PARDO” ó “LA ANDARITA”

EL CANTO DE LUIS PARDO

Ven acá mi compañera
Ven tú mi dulce “andarita”
Tú sola, sola, solita,
Que me traes la quimera
De aquella mi edad primera
QUE EN EL CAMPO DESLIZADA,
Junto de mi madre amada
Y de mi padre querido,
Era semejante al nido
QUE HACE EL AVE EN LA ENRAMADA

Ven, consuela al solitario,
Que por jalcas y oconales
Sin hallar fin a sus males,
Va arrastrando su calvario,
Fue el destino temerario
Al empujarme inclemente,
Como por rauda pendiente,
Desde lo alto del peñón,
Se desgaja algún pedrón
Que rueda y cae inconsciente.

A mi padre lo mataron;
Mi madre murió de pena,
Ella tan buena, ¡tan buena!
¡Ellos que tanto me amaron!
Con ambos me arrebataron,
Lo más que en el mundo quise
Pero aún la suerte me dice:
“Ama, adora a una mujer”
Que hube también de perder…
Pues nací para infelice.

Desde entonces, ¿ qué hube de hacer ?
Odiar a los que odiaron;
Matar a los que mataron
Lo que era el ser de mi ser
En torno mío no ver
Sino la maldad humana,
Esa maldad cruel, insana,
Que con el débil se estrella,
Que al desvalido atropella
Y de su crimen se ufana!

Por eso yo quiero al niño;
Por eso yo amo al anciano;
Y AL POBRE INDIO, QUE ES MI HERMANO,
Le doy todo mi cariño.
NO TENGO EL ALMA DE ARMIÑO
Cuando sé que se le explota
Toda mi cólera brota
Para su opresor, me indigna,
Como la araña maligna
QUE SÉ APLASTAR CON MI BOTA.

Yo aborrezco la injusticia;
Yo quiero al que es desgraciado
Al que vive abandonado
Sólo por torpe malicia;
Yo maldigo la estulticia
De tanta gente menguada,
Porque al fin de la jornada
Puesto que la vida es corta,
La vida a mí qué me importa,
Porque ¿Qué es la vida? ¡Nada!

De mi provincia las peñas
Y el viento de mis quebradas
Me delatan las pisadas
Del que busca en las breñas;
Hasta las ramas son señas
Que de la suerte merezco,
Ni me asusta ni padezco,
Si alguien me mira altanero,
Yo soy como el aguacero,
Que al soplo del viento, crezco!

Brama, brama tempestad;
Ruge trueno en el espacio,
¡Bendito sea el palacio
De la augusta Libertad!
Cielo, con tu inmensidad
Vas mis pasos amparando
El rayo me va alumbrando
Si viene la noche oscura
En medio de su negrura
Para seguir caminando…

LLEGA LA NOCHE. EN EL CIELO,
SALTA LA LUNA SERENA,
DENTRO DEL PECHO MI PENA,
PARECE HALLAR UN CONSUELO;
SOBRE EL CAMPO, BLANCO VELO
Se extiende, y como una visión
Y detrás de cada peñón,
Parece ver a mi amada,
Que viene como escapada
A buscar mi corazón.

CAE LA NOCHE, EN EL CIELO
SURGE LA ARGENTADA LUNA,
Triste como mi fortuna,
Sola cual mi desconsuelo
A su luz beso el pañuelo
Que me dio a la despedida,
Que en su llanto, humedecida
Besó ella con pasión loca,
Y que guarda de su boca
La huella siempre querida…

¡Y me persiguen, ¡traidores!
Siempre fueron sin entrañas,
LES ESPANTA MIS HAZAÑAS
Que no son sino rencores.
¿Dónde están mis defensores?
PARA MI, NADIE ES CLEMENTE,
NADIE PIENSA, NADIE SIENTE.
¿Quieren matarme?, ¡en buena hora!
Que me maten si es la hora
¡Pero, mátenme de frente!

DE ” LA DÉCIMA EN EL PERÚ “.
INSTITUTO DE ESTUDIOS PERUANOS. 1982.
OBRA DE ESTUDIO E INVESTIGACIÓN REALIZADA POR DON NICOMEDES SANTA CRUZ GAMARRA.

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~ por nemovalse en junio 11, 2011.

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