(2) RAMON ROJAS Y CAÑAS (1830 – 1881) MUSEO DE LIMEÑADAS

MUSEO DE LIMEÑADAS

PORQUERIAS Y ADEFESIOS

I

Vaya pues, asquerosas divinidades de la ilustre ciudad de Lima; y nótese que al decir “asquerosas”, nunca puede ser porque sean capaces de inspirar asco; sino porque no hay otro adjetivo con que se pueda calificar debidamente, a aquellos seres tan delicados, que se dejan dominar por el asco hasta el extremo de quedarse sin almorzar, si saben que dentro de la sopera, una mosca tomaba baños de caldo.

No hay que alarmarse amables limeñas; ni empiecen UU. a lanzar, con gestecillos de repugnancia, menudas salivitas de asco o de fastidio, al leer el nombre patronímico de este artículo.

Pueden leerlo con confianza; pues aunque el título es así, medio sucio, el curso de su argumento no lo es.

Quiere decir, que será un artículo hipócrita; que dice cosas distintas de las que promete en su programa “titular”.

_ ¡Corriente! Entonces ya tiene una calidad buena aun cuando no sea más que la de parecerse a los humanos:

_ Sí; a aquellos hombres que se dejan ver en las vísperas de la Merced o de Santo Domingo, hincados y en cruz, dándose terribles trompadas en el pecho, en señal de contricción; dando amorosos besitos al suelo, y en saliendo de la Iglesia, después de haber entregado al mayordomo de la fiesta, la cajeta de limosna con más de la mitad de la oblación colectada, se marchan al portalito de San Agustín donde las…máquinas de Daguerreotipo, a sacar parecidos retratos de sus extrañas caricaturas.

Aunque a la cabeza se lean las palabras PORQUERIAS Y ADEFESIOS (que si ésta no existe en el diccionario existe entre nosotros) no por esto es mi ánimo mentar cosas inmundas, ni fétidas.

Así Dios me confunda, siempre que tenga la sandez, de hacerle al pueblo leer en letra de molde, alguna cosa puerca… como “perro muerto”…”mula podrida” en nuestras mismas portadas, ni algo que pueda ser imterpretado por los maliciosos, como alusión a la policia.

Fuera preludios y al asunto; o si es más castizo, “menos pañitos y más chocolate” como dice todo limeño criollo._

Y a buen seguro que quien me diga que dejo el grano por irme a la paja me hace una observación muy natural, y muy justa.

II

Pues señores, doy a UU. por noticia cierta que…(no se moleste nadie) que las limeñas comen porquerías.
Las comerá su abuela la tuerta (prorrumpe aquí a ciencia fija la enfurecida lectora) ¡El impostor! – ¡El mentiroso! – No quiero leer más torpezas…Y el autor repone sin desconcertarse por tan graciosa injuria:
_ Tan es verdad, como voy a demostrarlo.

Yo marcho de visita a una casa; mas no veo a Miquita, pregunto cómo está y me responde mamá:
_ ¡Qué! si está muy indispuesta.
_ ¿ Y qué tiene ?
_ ¿ Qué ha de tener ?: que ayer fuimos a una guerta, se atracó de porquerías; hizo dos mil adefesios y de tanta fruta, me le dió anoche tan gran dolor de barriga que la tiene Ud. bien molesta.

¿ Qué tal ?; pues lo siento mucho, y quiera Dios que se alivie, yo volveré más despacio.

Voy a otra casa y a lo mejor que estoy parlando con la señora, aparece Paulinito comiendo un pepino; – y la furiosa mamá se lo bota de un manotón diciéndole. – Niño, bota esa porquería. – ¡No seas adefesiero, en venir a comer esto delante de la gente: – No he visto muchacho más amante de comer porquerías que éste. – Adviértase que en Lima se califica al pepino de ordinario y de grosero fruto, por la razón de que es barato, así es que aunque es más rico que un melón o que una piña, siempre será porquería y sólo dejará de serlo, cuando la casualidad los levante de precio hasta valer un real cada pepino.

¡ Cosa particular en un pais donde se habla el idioma castellano, con más perfección que en cualquier otro punto de América, el que se pronuncien tantas palabras que tiene un valor distinto del que se las quiere dar; como éstas que se han llegado ha introducir en nuestro pais.! Manías de lenguaje, que de puro arraigadas no podemos desprendernos de ellas.

Todo es en Lima porquería. No es esto decir que todo es puerco en Lima; sino que a casi todo le dan tal calificación.

_ ¿ Que tal es el “Museo de Limeñadas” ?
_ Una porquería cabal !

_ ¿ Qué lleva U. envuelto en su pañuelo que exhala tan rico olor ?
_ No es nada: son porquerías que les llevo a mis niños para que coman; pasé por la frutería y al ver los melocotones tan hermosos y baratos los compré.

_ ¿ Qué tal te ha salido el frac que te cortó el sastre vecino ?
_ Bah! me ha hecho una porquería.

_ ¿ Qué tal salió anoche la ópera nueva ?
_ Una reverenda porquería; en mi vida he visto más estupendo adefesio.

Mamita, me duele estómago, dice el niño.
_ Bien hecho, para que no comas porquerías. – Y así.

El domicilio de los puercos (cochinos como decimos) que es el único local, denominado con la palabra porquería. ¿ Qué nombre te daríamos en Lima ?
¿ tal vez cochinería ? – ¡Qué sabemos! la verdad del caso es que todos comemos porquerías, y todos hacemos porquerías – todos vemos porquerías, y todos leemos porquerías; razón por la cual todos estamos autorizados a escribir adefesios.

Bajo tales conceptos nadie me reproche la insustancialidad de mis artículos, porque entonces yo sabría contestar que a un pais de porquerías un escritor de adefesios, le viene como pedrada en ojo tuerto.

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COSTUMBRISTAS Y SATIRICOS. BIBLIOTECA DE CULTURA PERUANA. SELECCION Y PUBLICACION DE VENTURA GARCIA CALDERON. PARIS 1938.

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~ por nemovalse en octubre 1, 2012.

 
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